Desarmando la bomba

Por: Walter Bustamante Cano

Ocultos tras el intento de revolver ánimos ahora, están los mismos golpistas de diciembre 7 y los que sacaron a Merino.

Los hechos ponen luz al mecanismo de la bomba, preparado al detalle. El aeropuerto de Arequipa fue asaltado desde Añashuayco por Fredicon, el frente de defensa del Cono Norte encabezado por el “dirigente” Felipe Domínguez desde los tiempos de Fujimori, cuando el general Cano Angulo le convocaba con Andrés Mamani Macedo de AUPAA, la asociación de urbanizaciones populares y a los gerentes de medios de prensa impartiéndoles órdenes y repartiendo dinero tal como narra uno de ellos.

En 1992, Pedro Huillca Tecse, es abaleado por los paramilitares Colina a órdenes de Fujimori, lo dice la sentencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Se sospecha que su asesinato fue utilizado para amenazar y corromper a los dirigentes de organizaciones populares, sindicales y partidos políticos. Algunos como Domínguez son abiertamente fujimoristas, lo que le enfrenta a la trabajadora ciudadanía de los distritos de Yura y Cerro Colorado: nunca resultó electo al postular a la alcaldía. Pero tiene rufianes que derriban las luces de balizaje del aeropuerto, participan en marchas y cantan “Dina asesina” con la tonada “los pollitos dicen…”

Sorprende que Fredicon tomara el aeropuerto pese al resguardo de la Fuerza Aérea y con la Tercera Región Militar a treinta metros. Asombra que bloquearan el transporte de pasajeros, alimentos, minerales y combustibles tan sólo poniendo piedras y quemando llantas en tres esquinas sin que la policía despejara las vías por varios días, ya que los manifestantes se habían ido desde el primer día. “Un muerto, necesitamos, aunque sea un muertito” decían al apedrear la comisaría de Ciudad Municipal.

Extraña toma simultánea de varios aeropuertos en el país, como operación militar planificada. ¿Quién los coordinaba?

Podría pensarse que la policía fue víctima, pero policías cobraban cupo a los automovilistas en Vítor como en el Barrio Chino de Ica, disparaban cohetes en Juliaca y en Lima, destrozaron por dentro el Banco de la Nación, en Juliaca. Se metieron a la universidad de San Marcos, todo en video.

Es una bomba de doble explosión, primero, el golpe a Pedro Castillo en que intervienen policía, militares y congresistas. La segunda explosión debía hacer caer a la señora Dina Boluarte por la revuelta y los setenta muertos, asumiendo la presidencia de la República el ex general de tiempos de Fujimori José Williams Zapata, actual presidente del congreso, implicado en narcotráfico, enriquecimiento ilícito y la muerte de sesenta campesinos en Accomarca. Se apagó la mecha y ahora quieren reventar la bomba antes del cambio de la directiva congresal, con lo que Williams perdería la ocasión.

Estos hechos son parte de una guerra planetaria por el poder: batallas económicas por controlar el narcotráfico, en especial la cocaína, que es un tercio del movimiento económico mundial, en que se involucran bandas criminales, grandes empresas, bancos y países. Los consumidores son seres humanos en Estados Unidos y Europa. Los proveedores básicos son agricultores esclavos en Bolivia, Perú y Colombia. Los que se llenan los bolsillos a costa de la muerte y la esclavitud son los intermediarios.

¿Quién hizo para Bolivia y Evo el tren a Iguazú y el dragado de ríos para que circulen barcos de más tonelaje hacia La Plata?… China.

Como un dato aparte. Hay que tomar en cuenta que sale cocaína a Lagos en Nigeria y de allí a los puertos europeos del Atlántico y mediterráneos, conforme a la investigación que realizó la BBC. Los barcos bananeros llevan la cocaína colombiana a México y de allí a Estados Unidos, mientras del Perú sale la ilegal mercadería de la selva, bajo el control de bases militares norteamericanas, a los puertos por las carreteras que hizo Fujimori, hundido en el narcotráfico hasta la coronilla, si recordamos el avión presidencial repleto de cocaína, lo mismo que el buque de la Marina de Guerra y el almacén de su hijo con doscientos kilos. Es una guerra entre narcos.

Este golpe de Estado es idéntico al anterior: sale Vizcarra por corrupción, lo reemplaza Merino, a quien le fabrican dos muertes y lo sacan, para entrar el aprista Sagasti. En ambos casos el pueblo es cegado, manipulado a pesar de creer que decide y del pueblo son los muertos que hasta ahora son setenta.

Por otra parte, los ingresos anuales de toda la población están afectados por los bloqueos de carreteras y toma de aeropuertos que afecta al turismo, cuyos ingresos son redistribuidos de inmediato a todas las actividades productivas, comprando combustible, material de construcción, sábanas, mesas, manteles, colchones, almohadas, artesanía, alimentos, vehículos…

Si queremos un liderazgo mundial, debemos regirnos por la sinceridad, labor honesta al servicio de la humanidad y el rescate de la antigua sabiduría.

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