En el distrito de Pueblo Libre, el derecho al libre tránsito y el uso de los espacios públicos parecen detenerse ante las rejas del Parque Osores. Este espacio verde, ubicado entre la calle Borgoño y la avenida Del Río, se ha convertido en el epicentro de una denuncia vecinal que pone en evidencia cómo un grupo de residentes ha logrado practicamente «lotizar» un parque público para beneficio personal, bajo la mirada pasiva —o cómplice— de la autoridad municipal.
El juego de las dos rejas: El acceso «clausurado»
El Parque Osores cuenta con dos puntos críticos de ingreso que funcionan bajo reglas impuestas por los propios vecinos, desafiando toda normativa municipal:
- El ingreso por la Avenida Del Río: Aquí la situación es crítica. El pase vehicular ha sido clausurado de facto y el acceso peatonal es restringido arbitrariamente. A partir de las 7:00 p.m., se le pone candado al tránsito de personas. Esta medida constituye un «toque de queda» privado en una vía pública, algo que ninguna junta de vecinos tiene la potestad legal de imponer.
- El ingreso por la Calle Borgoño: En este punto existe una reja con personal de seguridad las 24 horas. Sin embargo, según las denuncias recibidas por Pueblo Libre Tve, este vigilante no cumple una labor de seguridad ciudadana para el distrito, sino que actúa como un «vigilante» de una playa de estacionamiento privada, controlando quién entra y quién sale, de lo que pareciera que ya consideran su «condominio» particular.

Un parque que desaparece bajo el peso de los autos
La consecuencia más grave de este cerco es la desnaturalización del parque. Al cerrar uno de los ingresos y controlar el otro, los residentes de la calle Borgoño han convertido el perímetro del Parque Osores en una playa de estacionamiento gratuita y exclusiva. Mientras los niños del distrito carecen de espacios libres, el pasto y las veredas del parque sirven de custodia para vehículos particulares que no pagan ni un sol por el uso de este espacio que pertenece a todos los ciudadanos de Pueblo Libre.
La ley del silencio y el miedo a la represalia
«No podemos dar la cara porque en este barrio si reclamas, amaneces con la llanta pinchada», es el duro testimonio de un vecino que se comunicó con nuestro WhatsApp de denuncias. El temor a daños materiales en sus vehículos o agresiones verbales ha silenciado a muchos, creando un feudo donde la Ordenanza N° 516-MPL es simplemente letra muerta.
Dicha ordenanza municipal y las sentencias del Tribunal Constitucional son claras:
- Prohibición de candados: No puede existir un cierre que impida el libre tránsito peatonal en ningún horario.
- Vigilancia operativa: El vigilante de la calle Borgoño está obligado a permitir el ingreso de cualquier ciudadano, no solo de los residentes, y a mantener las vías libres para emergencias.
- Uso del espacio: Un parque no puede ser utilizado como cochera permanente bajo ninguna circunstancia.
La omisión de la Municipalidad de Pueblo Libre
¿Por qué la Municipalidad permite que una vía pública en la Av. Del Río esté clausurada con candado? ¿Por qué no se fiscaliza el uso del parque como zona de parqueo privado?
A pesar de que la situación lleva años y es de conocimiento público, la Gerencia de Fiscalización de Pueblo Libre, en este momento a cargo de, Karen Margarita Román Rivera, no ha intervenido para devolverle la libertad al Parque Osores. El cierre de una vía peatonal a las 7 p.m. es una infracción gravísima que amerita el retiro inmediato de la estructura y la sanción a los responsables.
¿Qué hacer si los funcionarios continúan haciéndose de la vista gorda?
Si quieres que tu queja o denuncia funcione, esta tiene que ingresar a Mesa de Partes y olvidarte de aquellos que -dizque operadores- te ayudan a solucionar los problemas vecinales. Los canales o grupos de Whatsapp, no son la vía más efectiva, sobre todo, si después desearás escalar el tema a un ámbito judicial.
Pero analizando el asunto, desde un tema judicial, consultamos a nuestro abogado, sobre qué le queda por hacer al vecino, en situaciones como esta, en que claramente se está violando el derecho al libre tránsito.
1. El Recurso del «Hábeas Corpus» (Vía Judicial – La más rápida)
Como mencionamos antes, el libre tránsito es un derecho constitucional. Si hay una reja con candado y sin vigilancia, no necesitas esperar a que la municipalidad quiera actuar.
- ¿Qué hacer?: Cualquier persona puede presentar un Hábeas Corpus restringido ante un Juzgado de Paz Letrado o Penal.
- Efecto: El juez debe apersonarse al lugar (a veces en menos de 24-48 horas) y, si constata que la vía está cerrada con candado y no hay nadie que abra, ordenará el retiro inmediato del candado o de la reja, bajo apercibimiento de denuncia penal contra los vecinos y la propia municipalidad.
2. Denuncia ante la Defensoría del Pueblo
La Defensoría del Pueblo tiene un área especializada en «Libertad de Tránsito y Seguridad Ciudadana».
- ¿Qué hacer?: Presentar una queja formal indicando que la Municipalidad de Pueblo Libre está siendo omisa en el cumplimiento de la Ordenanza 516-MPL.
- Efecto: La Defensoría enviará un requerimiento al Alcalde y al Gerente de Fiscalización exigiendo explicaciones. La presión de la Defensoría suele agilizar los operativos de retiro de rejas ilegales.
3. Denuncia por «Omisión de Actos Funcionales» (Vía Penal)
Si los funcionarios municipales (específicamente el Gerente de Fiscalización o el de Desarrollo Urbano) han sido notificados por escrito y no han hecho nada, podrían estar cometiendo un delito.
- ¿Qué hacer?: Interponer una denuncia ante el Ministerio Público (Fiscalía de Prevención del Delito).
- Argumento: «Los funcionarios públicos, al no retirar una reja con candado que impide el paso de ambulancias o bomberos, están poniendo en riesgo la integridad de las personas y omitiendo su deber de cumplimiento de la norma local».
4. Acción de Cumplimiento
Es un proceso constitucional que sirve para obligar a una autoridad renuente a que cumpla con una norma legal o un acto administrativo (en este caso, la Ordenanza 516-MPL).
- Se le envía primero una carta notarial a la municipalidad dándole un plazo (usualmente 10 días). Si no cumplen, se interpone la demanda de cumplimiento ante el Poder Judicial.
Desde Pueblo Libre Tve, instamos a las autoridades a recuperar el principio de autoridad. Los parques son para la gente, no para los autos. El Parque Osores debe dejar de ser un club privado para volver a ser lo que su nombre indica: un espacio público para todos.
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