La confianza ciega de una madre terminó convirtiéndose en su peor pesadilla. Luz Angélica Meneses Tay (62), una adulta mayor cuya salud depende de un tratamiento riguroso para la hipertensión y la diabetes, ha alzado su voz para denunciar un acto de crueldad económica sin precedentes, su propia hija mayor, Rossana Patricia Bravo Meneses, le habría arrebatado cerca de S/200,000 de su fondo de jubilación y US$6,000 de una cuenta de ahorros.
El «hormigueo» de un desfalco sistemático
La modalidad fue tan audaz como despiadada. Aprovechando el delicado estado de salud de su madre y el acceso irrestricto a sus documentos personales, Rossana Bravo habría iniciado un vaciado sistemático de las cuentas en el Banco de la Nación e Interbank. Según los estados de cuenta, la acusada —junto a su pareja— retiraba hasta S/3,000 diarios, el máximo permitido por cajeros automáticos, además de realizar consumos directos en centros comerciales por montos que superaban los S/5,000.
«Empecé a sospechar porque llegaba con cosas nuevas, colchones de marca, roperos… yo me preguntaba ¿de dónde saca dinero?», declaró una afectada Luz Angélica para el programa Arriba Mi Gente. Lo que no sabía era que cada nuevo artículo en su hogar era pagado con el sudor de sus años de trabajo.
Lujos en redes sociales frente a la precariedad real
Mientras doña Luz luchaba con sus dolencias, Rossana Patricia no escatimaba en ostentación. En sus redes sociales, la hoy denunciada se lucía con bolsas de marcas de lujo como Dior y Louis Vuitton, e incluso grababa videos manipulando fajos de billetes de 100 soles.
La defensa de la hija, sin embargo, intenta desviar la gravedad de los hechos. En sus descargos, admitió haber retirado solo S/60,000, alegando que el dinero fue invertido en la remodelación de la vivienda familiar en Villa El Salvador. No obstante, la realidad es otra: registros de video presentados por su hermana menor, Shirley Bravo, muestran una propiedad en estado de abandono, sin rastro de las supuestas mejoras de «tres pisos» que Rossana asegura haber financiado.
Un caso en manos de la justicia
«Pecamos de confiadas, pensamos que jamás atentaría contra su propia madre», sentenció Shirley Bravo, quien ahora custodia a su progenitora tras rescatarla de una situación de vulnerabilidad.
El caso ya ha sido elevado a la Fiscalía, donde se investigará el presunto delito de hurto agravado y apropiación ilícita. Doña Luz Angélica, hoy sin el respaldo económico que tanto necesita para sus medicinas, solo espera que la justicia le devuelva la tranquilidad que su propia sangre le arrebató.
Leer más: