🔎 Cuatro planes bajo la lupa: lo que Leguía, Acosta, Casas y Amaya ofrecen para Pueblo Libre

🗳️ El próximo 4 de octubre, los vecinos de Pueblo Libre elegirán a las autoridades que administrarán el distrito durante los siguientes cuatro años. Los candidatos ofrecen más seguridad, mejores parques, calles ordenadas y una municipalidad moderna, pero ¿qué dicen realmente sus planes de gobierno?

Léeme.pe revisó los documentos presentados oficialmente por Jhonel Leguía, de Somos Perú; Cecilia Acosta, de Renovación Popular; José Luis Casas, de Avanza País; y Daniel Amaya, de Podemos Perú.

Este análisis no constituye una encuesta, un ranking electoral ni una recomendación de voto. Su objetivo es comparar sus propuestas, identificar su nivel de desarrollo y señalar las preguntas que todavía permanecen sin respuesta.

Seguridad: ¿más compras o hacer funcionar lo que ya existe?

La inseguridad ciudadana ocupa un lugar central en los cuatro documentos.

Jhonel Leguía propone una red de cámaras con reconocimiento facial, más módulos de videovigilancia en las ocho zonas, patrullaje integrado y un sistema que permita intervenir mientras ocurre el delito.

Cecilia Acosta plantea fortalecer “Pueblo Libre Seguro 24/7”, actualizar el mapa del delito y mejorar la articulación entre Serenazgo y la Policía Nacional. Su propuesta, sin embargo, no precisa cuántas cámaras o unidades incorporaría ni qué cambiaría respecto del sistema actual.

José Luis Casas presenta: una Central Distrital de Seguridad C4, inteligencia artificial, lectura de placas, reconocimiento facial, aplicativo de emergencia y serenos a pie, en bicicleta y motocicleta. Su meta es reducir 20 % los delitos y 25 % el tiempo de respuesta.

Daniel Amaya ofrece un botón de pánico vecinal, central de monitoreo, casetas, chalecos inteligentes y patrullaje basado en mapas de calor, con participación de inversión privada.

El problema es que Pueblo Libre ya cuenta con cámaras y patrulleros.

Una investigación publicada por Léeme.pe reveló que la actual gestión destinó S/3,2 millones a la compra de nuevos vehículos de Serenazgo. El proceso fue cuestionado por diferencias de precios que superarían el millón de soles y porque algunas unidades terminaron siendo utilizadas para trasladar sillas, fierros y materiales relacionados con eventos municipales.

Además, vecinos que solicitaron imágenes después de sufrir robos aseguran que recibieron como respuesta que las cámaras apuntaban hacia otro lugar o que no registraron el incidente.

Por ello, la primera pregunta para los cuatro candidatos es inevitable:

¿Pueblo Libre necesita comprar más equipos o garantizar que las cámaras y patrulleros existentes funcionen y sean utilizados exclusivamente para brindar seguridad?

En el caso de Cecilia Acosta existe una interrogante adicional: su plan propone continuar y fortalecer programas de la gestión en la que participa, pero no presenta una evaluación de las compras realizadas ni explica cómo evitará que se repitan los problemas denunciados. Su Plan de Gobierno Municipal es de los más cortos. Solo tiene 5 páginas.

Parques: mantenerlos no es una obra, es una obligación

Los cuatro candidatos prometen recuperar, mejorar o mantener parques. Sin embargo, si bien la actual gestión municipal, no ha podido conservar la limpieza, poda, riego, iluminación y conservación de las áreas verdes en óptimas condiciones, estas no deberían presentarse como grandes proyectos electorales. Son servicios ordinarios financiados mediante los arbitrios que pagan los vecinos.

Leguía propone mejorar el ornato, instalar riego tecnificado y recuperar áreas verdes. Acosta plantea optimizar el canal de regadío y continuar las activaciones en parques. Casas ofrece modernizar veinte parques, colocar iluminación LED en el 70 % e instalar videovigilancia en quince espacios. Amaya propone “Parques Vivos”, infraestructura deportiva y sistemas de riego por goteo y aspersión.

Pero ninguno desarrolla suficientemente uno de los problemas más delicados: la procedencia y calidad del agua utilizada para regar las áreas verdes.

Los parques mejor conservados suelen ser aquellos que permanecen cercados y reciben el cuidado directo de vecinos de las zonas aledañas. Muchos de ellos son regados con agua potable mediante instalaciones municipales, lo que representa un costo permanente para la comuna.

Al mismo tiempo, existen reportes sobre parques irrigados con agua procedente del canal Huática, cuya calidad y tratamiento deberían ser evaluados antes de continuar utilizándola en espacios frecuentados por niños, deportistas y mascotas.

La discusión, por tanto, no debería limitarse a prometer más riego. Los candidatos tendrían que explicar:

  • Cuánto cuesta utilizar agua potable en los parques.
  • Qué calidad tiene el agua procedente del Huática.
    Si construirán una planta de tratamiento.
  • Cómo garantizarán el acceso público a los parques cercados.
  • Qué áreas verdes serán priorizadas y cuánto costará intervenirlas.

Complejos deportivos: ¿promoción del deporte o recaudación?

Los planes anuncian escuelas deportivas, actividades físicas y recuperación de infraestructura. No obstante, omiten analizar el actual modelo de administración de los complejos deportivos municipales.

Vecinos cuestionan que estos espacios funcionen principalmente mediante alquileres, convirtiéndose en instrumentos de recaudación antes que en centros de promoción deportiva accesibles para la comunidad.

No basta con pintar una cancha o renovar instalaciones. Un plan serio debería informar:

  • Cuántas horas gratuitas recibirán los vecinos.
  • Qué programas estarán destinados a niños y adultos mayores.
  • Cuánto recauda cada complejo.
  • En qué se reinvierte ese dinero.
  • Cómo se evitará que academias o usuarios privados desplacen a la comunidad.

Construcciones: el problema que ya cambió al distrito

El crecimiento inmobiliario constituye uno de los problemas más importantes de Pueblo Libre.

Durante los últimos años aumentó aceleradamente la construcción de edificios, incrementando la presión sobre el tránsito, estacionamientos, agua, alcantarillado, parques y servicios municipales. El crecimiento vertical también ha multiplicado la cantidad de vehículos estacionados en las calles.

José Luis Casas propone revisar el impacto urbano acumulativo, supervisar parámetros y evaluar los incentivos relacionados con la Vivienda de Interés Social.

Leguía plantea elaborar un Plan de Desarrollo Urbano y un Plan Vial, pero no precisa su posición frente a las nuevas edificaciones. Amaya propone estacionamientos subterráneos autofinanciados bajo parques, una medida ambiciosa que requeriría estudios sobre demanda, árboles, áreas verdes e impacto ambiental.

El plan de Acosta desarrolla mejoras de veredas, cruces y señalización, pero no presenta una política clara frente al crecimiento vertical, pese a que integra la administración durante la cual se otorgaron numerosas licencias.

La gran pregunta es:

¿Puede Pueblo Libre seguir autorizando edificios sin medir su impacto conjunto sobre el tránsito, los servicios y la calidad de vida?

Grúas: una propuesta que exige revisar el pasado

Leguía propone implementar un servicio de grúa municipal. El planteamiento aparece después de una experiencia cuestionada por vecinos debido a las condiciones del contrato, la señalización de zonas, las intervenciones realizadas sin presencia policial y el perjuicio sufrido por conductores cuyos vehículos fueron trasladados desde lugares que no estaban claramente delimitados.

Antes de anunciar un nuevo servicio, corresponde explicar:

  • Si será municipal o concesionado.
  • Quién fijará las tarifas.
  • Qué participación tendrá la Policía.
  • Cómo se señalizarán las zonas.
  • Qué porcentaje recibirá la municipalidad.
  • Cómo se protegerán los vehículos internados.
  • Qué mecanismos impedirán abusos.

Limpieza: maquinaria y propuestas que deben demostrar su necesidad

Leguía ofrece el programa “La basura sirve” y un “Bono Naranja” que premiaría el reciclaje mediante una reducción progresiva de arbitrios. Es una propuesta diferenciadora, pero no explica cómo se comprobaría cuánto recicla cada vecino ni qué impacto tendría sobre el financiamiento del servicio.

Acosta propone adquirir barredoras mecanizadas y un camión cisterna. La actual gestión ya compró una cisterna y dos unidades menores para recoger maleza, adquisiciones que también fueron cuestionadas por sus precios.

Casas plantea incrementar 25 % la segregación de residuos y mejorar 30 % la percepción sobre limpieza y ornato. Amaya propone puntos limpios, recojo diferenciado, economía circular e incentivos a comercios ecológicos.

Las compras de maquinaria no deberían evaluarse por la cantidad de vehículos adquiridos, sino por su necesidad, precio, operatividad y resultados.

Cultura y turismo: muchas rutas, pocos espacios

Los cuatro planes consideran que el patrimonio puede convertirse en un motor turístico y económico.

Leguía propone circuitos, una biblioteca física y digital y la construcción de un Teatro Municipal. Acosta plantea “Pueblo Libre Destino Cultural”, señalética, una marca turística y alianzas con museos y restaurantes. Casas ofrece cuatro circuitos y al menos veinte actividades culturales y turísticas. Amaya plantea una Ruta Cultural-Turística y eventos mensuales mediante “Vive Pueblo Libre”.

El distrito posee atractivos importantes, como el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, el Museo Larco, la Plaza Bolívar y la iglesia Santa María Magdalena. Sin embargo, su territorio apenas supera los 4,5 kilómetros cuadrados y parte de su principal infraestructura museística funciona de manera limitada.

También existe una contradicción. Se prometen más eventos, pero Pueblo Libre carece de suficientes espacios municipales acondicionados para desarrollarlos.

Durante la gestión de Mónica Tello, parques y otros lugares públicos fueron utilizados frecuentemente para fiestas y actividades. Incluso el denominado Paseo de los Vecinos Ilustres terminó convertido en escenario de espectáculos y entretenimiento.

Antes de prometer más calendarios y circuitos, los candidatos deberían explicar dónde se realizarán las actividades, cómo protegerán el descanso vecinal y qué infraestructura cultural permanente dejarán al distrito.

Gobierno digital: una promesa sin presupuesto claro

Leguía propone digitalizar el 80 % de la gestión municipal. Acosta ofrece seguimiento digital de expedientes, portal de datos abiertos y un tablero de cumplimiento. Casas plantea modernización y rendición de cuentas mediante indicadores. Amaya promete digitalización total, aplicaciones, chatbots y transformación tecnológica desde 2027.

Pero un gobierno digital no se construye solamente con una página web.

Requiere computadoras adecuadas, servidores, redes entre sedes, ciberseguridad, software, digitalización de archivos, capacitación y mantenimiento. Información recibida por este medio señala que parte de los equipos utilizados por la municipalidad serían alquilados, lo que obliga a conocer primero el inventario tecnológico y el costo real de modernizar todas sus dependencias.

Ningún plan presenta un presupuesto completo para esta transformación.

Cuatro perfiles distintos

Después de revisar los documentos aparecen cuatro enfoques:

  • Leguía presenta propuestas fáciles de identificar, como el Bono Naranja, la digitalización del 80 %, el Teatro Municipal y la reorganización administrativa.
  • Acosta plantea continuidad y fortalecimiento de programas, pero presenta el documento más breve y con menos metas cuantificadas.
  • Casas ofrece el plan más estructurado y con mayor cantidad de indicadores numéricos, aunque debe explicar cómo financiará sus objetivos.
  • Amaya presenta el documento más extenso y ambicioso, pero varias de sus iniciativas dependen de inversión privada, convenios o estudios todavía inexistentes.

Prometer no es suficiente

Los cuatro candidatos coinciden en ofrecer más seguridad, parques recuperados, limpieza, cultura y modernización. Sin embargo, buena parte de esas promesas corresponde a servicios que la municipalidad ya está obligada a prestar.

El verdadero debate no consiste únicamente en saber qué comprarán o qué programa crearán. Los vecinos necesitan conocer cuánto costará, cómo se financiará, cuándo estará listo y cómo podrán verificar su cumplimiento.

Pueblo Libre no necesita otro listado de buenas intenciones. Necesita una gestión que haga funcionar lo que ya posee, cuide los recursos municipales y responda públicamente por sus decisiones.

🗳️ El 4 de octubre, el vecino tendrá la última palabra.

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