Por: Javier Yoplac (director de Pueblo Libre Tve)
Desde el día de ayer, a través de nuestra plataforma de Pueblo Libre Tve, compartimos una denuncia ciudadana que debería haber despertado una solidaridad unánime. Una vecina, en un acto valiente de protección hacia su propia mascota, resultó con lesiones severas y hematomas profundas que han dejado sus piernas marcadas por un color negro, evidencia de un encuentro violento que pudo evitarse. Contamos con videos de testigos y la prueba física de una agresión provocada por la irresponsabilidad de quienes dejan a sus mascotas sueltas en espacios públicos.
𝐍𝐎𝐓𝐈𝐂𝐈𝐀 𝐑𝐄𝐋𝐀𝐂𝐈𝐎𝐍𝐀𝐃𝐀:
Sin embargo, lo que encontramos en los comentarios nos obliga a hacer una pausa y reflexionar sobre una preocupante patología social:
¿Qué nos está pasando cuando, como colectivo, preferimos defender la «inocencia» de un animal por encima del sufrimiento real de un ser humano?
𝐋𝐚 𝐜𝐞𝐠𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐲 𝐞𝐥 ❞𝐄𝐟𝐞𝐜𝐭𝐨 𝐅𝐞𝐝𝐞𝐫𝐢𝐜𝐨❞
En las fotos, «Federico» parece un perro inofensivo, un «chusco» de apariencia tierna, pero detrás de esa imagen se esconde el desorden. El video es claro, Federico anda suelto, acosa a otros perros e intenta montarlos, obligando a los vecinos a cargar a sus mascotas en vilo para evitar ataques.
Muchos usuarios han caído en la deshumanización, minimizando el dolor de la víctima con frases como «no es para tanto» o «seguro ella lo provocó».
Este comportamiento es síntoma de una misantropía sentimental, personas que, frustradas por sus propias experiencias negativas con otros humanos, proyectan en los animales una pureza absoluta y en las personas una maldad intrínseca. Para ellos, es más cómodo idealizar a un perro que sentir compasión por el rostro herido de una vecina.
𝐋𝐚 𝐬𝐨𝐥𝐢𝐝𝐚𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐧𝐞𝐠𝐥𝐢𝐠𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬: 𝐄𝐥 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐣𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐮𝐥𝐩𝐚
¿Por qué tanta gente sale a defender lo indefendible?
Aquí entra otra patología, la proyección de la propia irresponsabilidad. Muchos de los que comentan a favor del perro suelto son ciudadanos que también violan las normas, que también sacan a sus mascotas sin correa y que sienten que, al juzgar a los dueños de «Federico», los estamos juzgando a ellos.
Al decir que la víctima «exagera», están buscando una licencia social para seguir siendo negligentes. Es una «solidaridad de infractores». Te defiendo a ti para que mañana nadie me reclame a mí cuando mi perro cause un accidente.
𝐔𝐧 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨 𝐦𝐨𝐫𝐭𝐚𝐥 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐚́𝐬 𝐯𝐮𝐥𝐧𝐞𝐫𝐚𝐛𝐥𝐞𝐬
𝐃𝐞𝐛𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐭𝐚𝐫: la calle no es un área de juegos sin reglas. Salir a pasear con un CAN debe ser un acto de tranquilidad, no una situación de estrés donde debamos «andar en andanzas» defendiéndonos de ataques.
Preguntémonos: ¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐬𝐢 𝐥𝐚 𝐯𝐢́𝐜𝐭𝐢𝐦𝐚 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐮𝐧 𝐚𝐝𝐮𝐥𝐭𝐨 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫![]()
Un anciano no tiene la fuerza para cargar a su perro ni los reflejos para resistir el embate de un animal suelto. Un empujón de «Federico» podría significar una fractura de cadera o una tragedia mayor para un abuelo. ¿Dirían también que «no es para tanto»? y qué pasaría si fuera su propio padre o madre el que estuviera en el suelo?
𝐇𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐮𝐧 𝐫𝐞𝐭𝐨𝐫𝐧𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝
Estamos cayendo en la trampa de un ❞𝐚𝐧𝐢𝐦𝐚𝐥𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐞𝐱𝐭𝐫𝐞𝐦𝐨❞ que carece de humanidad. Otorgar a los animales una superioridad moral para despreciar a nuestros semejantes no nos hace «evolucionados», nos hace una sociedad enferma de indiferencia. 𝐀𝐦𝐚𝐫 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐧𝐢𝐦𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐨𝐭𝐨𝐫𝐠𝐚 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐝𝐞 𝐢𝐠𝐧𝐨𝐫𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐥𝐞𝐲 𝐧𝐢 𝐞𝐥 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐚𝐣𝐞𝐧𝐨.
La señora de las piernas heridas no es «una exagerada»; es una ciudadana víctima de la negligencia. El vecino que carga a su perro en el video no es un paranoico; es alguien que conoce el peligro de la falta de control.
Desde Pueblo Libre Tve, hacemos un llamado a despertar mentes. La tenencia responsable no es un eslogan, es un deber legal y moral. Quien ama a su mascota, la cuida y la lleva con correa. Quien ama a la vida, empieza por respetar la integridad de su vecino. No permitamos que el algoritmo y el anonimato nos roben la compasión.
Una sociedad que pone la ideología por encima del sentido común camina directo hacia la hostilidad.
Justicia para la víctima, responsabilidad para los dueños y, sobre todo, un retorno urgente a la humanidad.
Fuente: Pueblo Libre Tve
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