La Doctrina Monroe es, probablemente, el instrumento de política exterior más influyente y duradero de la historia de los Estados Unidos. Proclamada en 1823, ha pasado de ser una declaración de independencia diplomática a convertirse en la justificación de un dominio hemisférico que persiste hasta nuestros días.
1. Definición y Origen: ¿Qué es la Doctrina Monroe?
La doctrina fue presentada por el presidente James Monroe durante su sexto mensaje anual al Congreso el 2 de diciembre de 1823. Aunque lleva su nombre, el arquitecto intelectual fue su Secretario de Estado, John Quincy Adams.
En esencia, la doctrina establecía una frontera ideológica y política entre el «Viejo Mundo» (Europa) y el «Nuevo Mundo» (América). Se resume en tres pilares fundamentales:
- No colonización: Determinaba que los continentes americanos, al haber alcanzado una condición de libertad e independencia, ya no podían ser considerados sujetos de futura colonización por ninguna potencia europea.
- Las dos esferas: Marcaba una separación radical entre los sistemas políticos de América (republicanos) y los de Europa (monárquicos). EE. UU. prometía no interferir en los asuntos internos de Europa ni en sus colonias existentes.
- No intervención: Advertía que cualquier intento de las potencias europeas por extender su sistema a cualquier parte de este hemisferio sería considerado como una amenaza a la paz y seguridad de los Estados Unidos.
El contexto inicial: EE. UU. temía que la «Santa Alianza» (Rusia, Prusia y Austria) ayudara a España a recuperar las naciones latinoamericanas que acababan de independizarse. En ese momento, la doctrina nació como un escudo defensivo para proteger la soberanía de las jóvenes repúblicas.
2. Implicancias Históricas: La Metamorfosis de la Doctrina
Con el paso del tiempo, el espíritu de la doctrina cambió. Lo que comenzó como un «prohibido el paso» a Europa, se convirtió en un «derecho de paso» para los Estados Unidos.
A. El Destino Manifiesto y la Expansión (Siglo XIX)
A mediados del siglo XIX, la doctrina se mezcló con la idea del «Destino Manifiesto».
- Caso México (1846-1848): Se utilizó para justificar la expansión territorial hacia el oeste, limitando cualquier influencia europea que pudiera aliarse con México.
- Caso Maximiliano (1865): Al finalizar su Guerra Civil, EE. UU. presionó con éxito para la retirada de las tropas francesas de México, reafirmando que no toleraría imperios extranjeros en su frontera.
B. El Corolario Roosevelt y el «Gran Garrote» (1904)
Esta es la transformación más crítica. El presidente Theodore Roosevelt añadió una enmienda: el Corolario Roosevelt. Establecía que si un país latinoamericano era «incapaz» de mantener el orden o pagar sus deudas, EE. UU. tenía el derecho de ejercer un «poder de policía internacional».
- Implicancia: Esto dio paso a las Guerras Bananeras, la ocupación de Haití y la República Dominicana, y la intervención en Nicaragua para proteger intereses comerciales y financieros.
C. El Control del Caribe y el Canal de Panamá (1903)
La doctrina fue el motor para asegurar que ninguna potencia europea construyera un canal interoceánico. EE. UU. apoyó la separación de Panamá de Colombia para garantizarse el control absoluto de la zona, una de las mayores joyas estratégicas del mundo.
3. La Guerra Fría: La Lucha contra el «Enemigo Interno»
Durante la segunda mitad del siglo XX, la Doctrina Monroe se adaptó para combatir la ideología comunista, vista como una «intrusión extranjera» (la Unión Soviética) en América.
- Contrainsurgencia: Justificó el apoyo a golpes de Estado y dictaduras militares en países como Guatemala (1954), Brasil (1964), Chile (1973) y Argentina (1976).
- Crisis de los Misiles (1962): Fue el momento de máxima tensión de la doctrina. EE. UU. estuvo dispuesto a ir a una guerra nuclear para evitar que una potencia extranjera (la URSS) estableciera bases militares en Cuba.
4. Coyuntura Actual (2026): ¿Vigencia o Anacronismo?
Hoy, en 2026, la Doctrina Monroe no ha muerto; ha mutado para enfrentar un mundo multipolar.
- El desafío de China: Washington ve con gran preocupación la «Nueva Ruta de la Seda» en Latinoamérica. La doctrina se invoca hoy no para detener ejércitos, sino para frenar la influencia económica y tecnológica (5G, puertos, minería de litio) del gigante asiático.
- La presencia rusa: El apoyo militar y diplomático de Rusia a países como Venezuela y Nicaragua es visto por la Casa Blanca como una violación moderna de la «zona de influencia» estadounidense.
- Rechazo regional: A diferencia del siglo XIX, los países latinoamericanos del 2026 buscan una «Autonomía Estratégica». La idea de ser el «patio trasero» es rechazada por bloques regionales que prefieren la diversificación de sus socios internacionales.
Conclusión
La Doctrina Monroe ha cumplido dos siglos de existencia. Pasó de ser un grito de independencia continental a una herramienta de control geopolítico. Su legado es ambivalente: por un lado, impidió que América fuera repartida como África por las potencias europeas; por otro, estableció una relación de asimetría y tensión que sigue definiendo el pulso político desde el Río Bravo hasta la Patagonia.
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